Algunos hombres nacen con el mar en la sangre. Bruno Sroka es uno de ellos.
Sin embargo, creció lejos del océano, devorando revistas de windsurf, alimentando una obsesión: superar los límites de lo posible. Triple campeón mundial de kitesurf, primer y único hombre en haber cruzado el Cabo de Hornos en kite, fundador de una marca de referencia en deportes acuáticos franceses.
Esta historia es la suya.
El niño que soñaba con deslizarse
Nacido en los suburbios parisinos, Bruno Sroka no creció con los pies en el agua, sino en el asfalto. A los dos años, su padre le puso sobre una tabla de windsurf. Fue el primer detonante. Esa sensación de deslizarse, esa relación con los elementos se convirtió en más que un deseo: una necesidad.
De adolescente, soñaba con el océano a través de las revistas de windsurf que devoraba. Esta imaginación alimentada por el papel satinado ya es un sello distintivo: lo que no puede tocar, lo construye en su cabeza.
Profesor de educación física, este anclaje pedagógico lo marcaría toda su vida: transmitir, hacer accesible lo que parecía reservado a una élite.
Practica el windsurf, sin llegar a volcarse del todo. Falta algo. Un segundo clic.
Este clic llega en 1999, a los 23 años, cuando se cruza con Manu Bertin, uno de los inventores del kitesurf. La disciplina estaba en sus inicios: unas pocas decenas de practicantes en Francia, un equipo aún rústico. Pero para Bruno, fue una revelación. Abandonó el windsurf. Sin arrepentimientos.
Trece años después, Bruno batiría el récord de cruce del Canal de la Mancha que ostentaba Manu Bertin. El alumno convertido en maestro, el más hermoso de los traspasos.
Compartía su tiempo entre el kitesurf y la preparación del CAPEPS, que obtendría unos años más tarde. Competiciones, entrenamientos, estudios. Nada lo detiene. Rápidamente se convierte en uno de los mejores franceses.
Se distingue en los campeonatos de Francia. Sube los escalones, uno por uno. En 2004 consigue su primer gran título: subcampeón del mundo de olas.
La promesa de que no se quedaría ahí, quedó escrita ese día.
Un palmarés legendario: el dominio mundial
Entre 2005 y 2013, Bruno Sroka dominó sin discusión el circuito mundial.
- Tres veces campeón del mundo de kitesurf: 2007, 2009, 2010, en los circuitos KPWT y PKRA
- Tres veces ganador de la Copa del Mundo.
- Cuatro veces campeón de Europa
- Tres veces campeón de Francia.
El año 2009 quedará grabado en los anales: de 14 competiciones internacionales, ganó 12 y subió al podio 15 veces. A día de hoy, sigue siendo una de las estadísticas más impresionantes de la historia del circuito.
En una época en que la disciplina aún buscaba su legitimidad deportiva, Bruno impuso su visión de un kite técnico y exigente. Pionero una vez más, trabajó desde 2009 con el diseñador italiano Paolo Rista en las primeras tablas de kiterace del mundo. Inspiradas en el windsurf, permitían una navegación plana que revolucionó la disciplina. La innovación material, en Bruno, no llega al final de su carrera cuando ya no sabe qué hacer: ya está ahí, en la cima.
A sus 36 años, Bruno Sroka es una de las caras más importantes de su generación. No solo en Francia, sino a nivel mundial.
El aventurero de los mares extremos
Pero para Bruno, la competición era sólo un paso. Lo que le gusta es el mar abierto y los desafíos que nadie se atreve a afrontar. Sus expediciones se han convertido en referencias mundiales de resistencia y compromiso. Han inscrito su nombre en la leyenda del kitesurf de larga distancia.
El Cabo de Hornos, una primicia mundial
En 2008, en pleno apogeo de su carrera deportiva, se lanzó a un desafío que solo a él le pertenecía: cruzar el Cabo de Hornos en kitesurf. El mítico paso de los grandes marineros, donde se forman las olas y donde el mar, simplemente, no perdona.
La ventana se abrió el 9 de abril. A las seis de la mañana, Wolf, su patrón, lo despertó: «Bruno, es ahora o nunca». Viento de más de 40 nudos, temperatura bajo cero, agua cercana a cero. Se puso el traje, se equipó con una vela de 7 metros y se lanzó al agua.
Durante casi 9 horas, navegará en condiciones extremas: vientos de 80 km/h, olas de 4 metros, mar agitado y gélido. Cien millas náuticas —186 kilómetros— arrancadas al océano más temido del planeta. Perderá 4 kilos. No dormirá la noche siguiente, la adrenalina será demasiado fuerte, su mente atrapada en el bucle de las olas y el viento.
Nadie ha vuelto a cruzarlo desde entonces. Bruno Sroka sigue siendo, hasta la fecha, el único hombre en el mundo que ha cruzado el Cabo de Hornos en kitesurf. Más que un récord, es el momento en que el atleta se convierte en aventurero.
El récord del Canal de la Mancha
Cuatro años después de Cabo de Hornos, Bruno Sroka se enfrenta a otro mito, más cercano: el cruce del Canal de la Mancha. El 17 de mayo de 2012, a pocas semanas de los Juegos Olímpicos de Londres, Bruno unió Bretaña con Plymouth —100 millas náuticas, 186 kilómetros— en uno de los corredores marítimos más transitados del mundo.


